Gore Verbinski cuenta con pocas cintas en su currículum como realizador, pero su eficacia formal y resultados en taquilla le avalan. En
El llanero solitario trata de hacer
Rango a lo grande y sorprende que
Disney haya permitido a todo el equipo involucrado realizar una película donde los golpes y la sangre salpica, en la justa medida para el visionado en familia, sumado a los chistes eficaces marca de la casa, y en la que el ritmo no solo no decae sino que logra crear ese efecto montaña rusa tan satisfactorio en las películas de aventuras.
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