Abrumado por
El Juego de Ender. A pesar de que avanza todo de una manera atropellada, que sacrifican la carga emocional de los hermanos de Ender y que remarcan con trazo grueso esa idea de estado dictatorial y marcial (que tanto le gusta
'denunciar' a ciertos autores) sin que sea paródico, el giro -aún estando anunciado una vez para quien sabe de qué va la cosa- deja al espectador plantado en el asiento.
Asa Butterfield le mantiene la mirada a dos grandes como
Harrison Ford y
Ben Kingsley y eso acojona también.
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