Ayer tarde, mientras pasaba un rato con una amiga en El Retiro, vimos como unos tipos abandonaban a esta gatita de un mes delante de nuestras narices.
Pasada la sorpresa, y tras hablar unas cuantas personas que vimos el tema, me llevé al animal a casa. Está enfada y desorientada, pero bien, me ha dicho la veterinaria. Es tan pequeña que aún las orejas son más grandes que su cabecita, le pega el nombre.
Pesa 600 gramos y no deja de llorar. Se ha hecho fuerte en varios huecos estratégicos de mi casa. Espero que nos llevemos bien...

jajaja
ResponderEliminarDios que mona xD perfecta compañera de vicio videojueguil.
Dale tiempo a que se adapte y no saldrá de tu regazo.