Mostrando entradas con la etiqueta Palabras al aire. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palabras al aire. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de noviembre de 2017

El cuento de Orejas gata de Combate

Cada gato tiene una historia. Seguro que habéis conocido a muchos y vivido con otros tantos. Cuando se marchan de nuestras vidas su recuerdo es imborrable, mientras permanecen con nosotros su compañía nos hace sentir mejores personas. Esta es la historia de Orejas, a la que aún quedan muchos capítulos por vivir, pero que cuenta ya con algunas aventuras extraordinarias.

El reino de Orejas es pequeño, pero a ella por ahora parece importarle poco. Apenas recuerda nada antes de llegar a sus dominios. Vive con un humano. Su humano. Todos los gatos tienen uno, es una de sus misiones: adoptar a uno y cuidarlo. Los humanos son frágiles, descuidados y no ven más allá de lo que tienen delante de sus narices.

Su humano hace cosas raras. Suele llevar a otros humanos a su reino sin pedirle permiso e incluso algunos se quedan a pasar la noche. No entiende a los humanos aunque tampoco es que se esfuerce mucho por hacerlo.

Ha visto a su humano hacer cosas raras, pero tampoco tiene mucho con lo que comparar. Le ha visto dormir en el suelo, pasar horas en su habitación sin hacer nada o estar días seguidos tumbado en la cama. A Orejas no le gusta eso, es SU cama y salvo por el calor que le aporta su humano en invierno le gustaría tenerla para ella sola todo el año completo.

No entiende a su humano pero no le importa porque nunca le falta comida, y eso es esencial para que los gatos no se busquen a otras familias. También pueden simultanear familias o humanos, pero por ahora esto no entra en los planes de Orejas, le gusta la tranquilidad de su pequeño Reino.

Orejas tiene otros nombres pero no puede decirlos. Tiene el nombre que su humano le puso y que no le molesta mucho, ella está orgullosa de sus enormes y desproporcionadas orejas. Tiene otro nombre que por ahora no ha pronunciado nunca porque no ha coincidido con ningún otro gato. Es el nombre con el que los gatos se reconocen entre ellos, su nombre gatuno. Y luego tiene su nombre verdadero, ese que solo sabe ella, el que cada elemento vivo del universo posee (sí, tú también tienes uno), le da poder sobre su ser y jamás debe pronunciarse ante una criatura mágica. Si ya es problemático decirle tu nombre a una esencia mística, peor es dejarle conocer tu nombre verdadero. Ese nombre es para ella y jamás lo compartirá con nadie. Haced caso a Orejas, hacedlo. No compartáis vuestro nombre verdadero nunca, y menos a una criatura que pueda hacer maldades con él.

El reino de Orejas es pequeño pero está repleto de lugares mágicos. Todos los reinos gatunos son así. Hay puertas. A los gatos no les gustan las puertas (y mucho menos que estén cerradas) A los humanos nos da tranquilidad una puerta cerrada, pero no a un gato, que le pone alerta. Nunca sabes lo que vas a encontrarte detrás de una de ellas, y a los gatos no les gusta no saber. Puede que esté todo tal cual lo dejaron la última vez o puede que haya algo completamente nuevo, eso es excitante o frustrante, depende del gato, y eso es lo que hacen las puertas: llevarte a otros lugares.

Por eso a Orejas le importa poco el tamaño físico de su Reino. La última vez que lo exploró estaba todo en su sitio, no así la anterior, que cada puerta llevaba a un lugar nuevo y desconocido; y si bien a los gatos les gusta explorar, también les gusta saber que al final del día podrán regresar a la comodidad de su hogar, con su comida y agua asegurada. Este es uno de los secretos de los gatos y el motivo por el que a veces no les encontramos; sencillamente no están en su reino. Además, entre otras de las particularidades gatunas está el encontrarse en varios lugares a la vez. A los humanos nos cuesta entenderlo, pero es porque no vemos más allá de lo que nos pueden mostrar nuestros ojos. Si un día no encuentras a tu gato, no te preocupes, deja comida fresca en su cuenco y ya le verás pasear como si nada por sus dominios cuando le apetezca. No le preguntes donde ha estado, no tendrá el mínimo interés en contártelo.

Otro secreto de las puertas es que sirven para que entidades muy antiguas hagan de las suyas en el mundo de los humanos. A los seres de otras dimensiones, demonios, entidades primordiales o simples chispas de inteligencia mística les encanta venir a visitarnos y hacernos el día a día un poco más complicado.

A todas estas criaturas no les gustan las casas vacías. No tiene ningún sentido incordiar en una casa donde no haya humanos de los que reírse. Sus planes no suelen ser dominar otras dimensiones o esclavizar razas inferiores: eso lleva mucho trabajo. Apenas buscan pasar un buen rato a nuestra costa, pensad que la eternidad es muy larga y hay que matar el tiempo, y sin duda nuestra aparición en el universo fue para ellos una buena noticia: criaturas a las que fastidiar y hacer que se sientan fastidiadas.

Sus maldades no suelen pasar de escondernos los mecheros, las llaves de casa o hacer desaparecer papeles. Son pequeñeces. Pero a veces se les va de las manos, encuentran muy divertido quedarse en el reino que han encontrado atravesando alguna de las incontables puertas que conectan la existencia y entonces pueden complicarse las cosas. Un humano puede enfermar, empezar a sentirse incómodo con las personas que le rodean, sentir paranoias e imaginaciones peligrosas en su entorno.  Casi siempre esto es a causa de motivos médicos (la ciencia está para explicar esto) pero no es así siempre. Hay momentos en los que una crisis no puede explicarse mediante la ciencia y la medicina. Y entonces lo mejor es que tengas un gato cerca. Los perros, muy a su pesar, no valen. Ven mucho más que nosotros, sí, pero no pueden hacer todas las cosas que los gatos sí tienen a su alcance.

Todas estas cosas los humanos las conocíamos hace tiempo, pero las hemos olvidado. Quedan pequeños vestigios de estos conocimientos, pero queremos pensar que es folcklore o cuentos para niños. A los humanos no nos gustan las cosas que no podemos entender o explicar. Por ejemplo, los egipcios conocían todas las ventajas de tener un gato. Y también conocían los secretos de las puertas. El cómo accedieron a este conocimiento es materia que ha quedado perdida en el lugar a donde van los recuerdos olvidados y es probable que nunca sepamos quien o quienes les trasladaron esta sabiduría. Por eso los egipcios colocaban tres puertas de entrada a cualquier lugar importante o estancia que debía estar limpia de malas presencias. Cuantas más puertas, más probabilidades de que un ser de otro lugar no encuentre el camino a la estancia que queremos proteger. Podrían haber puesto más puertas, pero eso les pareció ya un consumo de recursos excesivo; ya en la antigüedad pensaban en estas cosas, aunque no nos lo creamos.

Una mañana que Orejas estaba explorando su reino pudo ver como una de las muchas puertas abiertas daba a un pequeño rincón del universo que no tenía muy buena pinta. Se quedó un buen rato contemplando desde el umbral, decidiendo si sería interesante dar una vuelta por ese punto perdido entre dimensiones. Tenía muchas cosas que hacer ese día. Los gatos están siempre muy ocupados aunque a nosotros nos parezca que solo comen, cagan y duermen. Mientras curioseaba con interés pudo apreciar una rafaga de energía que cruzaba el horizonte. Tenía el tamaño suficiente  como para llamar su atención, y tan brillante como para captar todo su interés. Nunca juegues con un gato con luces o flashes, puedes ponerle muy nervioso porque les encanta todo lo que tenga pinta de energía mística o primordial y para ellos es una invitación a la aventura, así que no les frustres.

“Voy a pasar”, dijo la energía mientras se acercaba a la puerta que custodiaba Orejas. Las entidades cósmicas son insoldables, pero no unas maleducadas. Hay siempre que conservar las formas, aunque sea a su manera.

“No deberías, este Reino está bajo mi custodia y hoy tengo muchas cosas que hacer, no deseo perder el tiempo contigo”, replicó Orejas tratando de no desvelar el interés que esta novedad le había suscitado.

El rayo de energía fue acercándose. Orejas apreció mejor su forma. No es algo que se pueda explicar con palabras y los gatos son parcos en ellas y ya había gastado unas cuantas en esa respuesta. Venía desde un rincón oscuro, que parecía abandonado al conocimiento desde hacía muchísimo tiempo. Hizo caso omiso a la advertencia de Orejas y entró rápido en la casa de su humano. Esto no le gustó nada.

- Te dije que no pasases - Replicó de mal humor. Ahora no estaba excitada por el descubrimiento, sino molesta porque no se tomase en serio su advertencia.

- Oh, pequeña gata de orejas grandes. Llevo mucho tiempo dando vueltas por este lugar al que me condujeron la última vez, que en verdad no recuerdo cuando fue, y ha sido toda una sorpresa verte mirándome con curiosidad. Pasemos un buen rato.

La pequeña entidad ya no parecía grande o pequeña. Se había colocado sobre el sillón favorito de Orejas y ocupaba toda la estancia y a la vez era casi imperceptible hasta para un gato. Desconfía de las chispas de energía mística que puedan hacer esto.

- Tengo hambre. Veo que en este Reino hay humanos. Me quedaré un tiempo, necesito recuperar fuerzas. Solo serán unos días. -

Orejas no dejaba de mirar al visitante y estaba calibrando el nivel de molestia que le estaba causando. Sin duda, tenía muchas cosas que hacer y no le apetecía pasar la mañana vigilando lo que esa entidad haría o dejaría de hacer.

- Sabes bien que no voy a romper nada. Solo estaré aquí un tiempo, el suficiente como para volver con fuerzas a mi pequeño rincón y dejarte en paz. Los gatos sois buenos compañeros y sin duda me divertirá poder charlar con alguien estos días – ahora ocupaba el lugar en el que el humano de Orejas deposita todos los montones de papel a los en ocasiones presta más atención que a ella.

El cerebro de los gatos es pequeño, del tamaño de una nuez o un poco más grande. Alguien que sepa de anatomía gatuna podrá daros más detalles. El caso es que aunque esto les haga ser un poco tontos a menudo, les da capacidad suficiente como para comprender cuando algo no está bien o, más sencillo, directamente no les gusta. Además, ella no era tan tonta. Sabe que las puertas tan pronto te llevan a un lugar como a otro, por eso hay que andarse con mucho cuidado al atraversarlas.

- No, vas a tener que marcharte. Además, tu puerta a lo mejor no te devuelve al lugar del que vienes y no creo que le divierta a otro gato que saltes de una casa a otra – El rabo de Orejas estaba erizado.

La presencia era en ese momento tan grande que ocupaba todo el Reino de Orejas. No hay nada que moleste más a un gato que le ocupen su lugar de residencia. Miró hacia la puerta por donde había cruzado y comprobó que el lugar que no tenía buena pinta seguía en su sitio. O hacía marchar a este incordio o tendría que aguantarle una temporada.

- Fuera – El rabo de Orejas se movía impaciente de un lado a otro, con pequeños latigazos que mostraban su impaciencia.

- Tendrás que expulsarme entonces – fue la respuesta que recibió a su solicitud y suficiente para terminar de enfadarla. Encorvó su lomo y creció. Pero no como los gatos suelen crecer cuando tienen miedo o están a punto de enfrentarse a otro animal. No. Creció de una manera que solo los gatos hacen cuando tienen que trabajar y cumplir su cometido. Orejas ocupó todo el espacio que su Reino permitía y mostró sus colmillos.

- Así será más divertido. Te daré una paliza, pasarás varios días tristes y luego me alimentaré de tu humano. Gracias – la entidad ahora tenía el mismo tamaño que Orejas y la miraba fijamente, esperando el momento en el que saltaría. No era la primera vez que se enfrentaba a un gato pero hacía mucho tiempo de la última, lo bastante como para estar un poco desentrenada. Las entidades no tienen género, pero a esta le gustaba ser 'ella'. Llevaba perdida en ese lugar con mala pinta desde que un gato le arañó los ojos e hizo que se perdiese en ese rincón donde apenas había puertas de entrada o de salida. Hoy era su día de suerte, con su poca visión había logrado encontrar una salida y en sus planes no estaba que un felino le devolviese al lugar de donde venía. Le podía la impaciencia, Orejas no saltaba, así que dio el primer paso y con toda su fuerza alargó uno de los muchos zarcillos que ahora le conferían un apariencia poco amistosa. Orejas esquivó el latigazo y se colocó sobre el lomo y mordió a la altura de lo que podría ser el cuello de la entidad (o algo parecido). No mordió como lo hace un gato cuando se pelea con otro gato. Mordió desde dentro de su ser, con todas sus fuerzas. Usando toda la potencia que pensar en su nombre verdadero le confería. Mordió una, dos y hasta tres veces, mientras escuchaba los alaridos de la presencia cósmica.

Varios zarcillos golpeaban en vano su propio lomo. No lograba alcanzar a Orejas, que ocupaba tanto como su Reino y a la vez era tan minúscula como una mota de polvo. La entidad se movía nerviosa, recibiendo mordiscos en todas sus partes, dolorosas punzadas de energía gatuna. Había olvidado lo molestas que eran y ahora se lamentaba de haber traspasado el umbral aún habiendo avisado antes. Miró hacia los lados y pudo ver otras puertas, pero Orejas estaba en ellas, pétrea y con mirada desafiante. Entendió que no podría atravesar cualquier otra puerta que no fuese por la que había entrado. Y esto puso de muy mal humor a esta entidad, que siguió pataleando y golpeando con sus zarcillos. Cada golpe era inútil, Orejas era joven y dispuesta a cumplir con el trabajo que le había tocado hoy; en cambio, ella era vieja, estaba cansada y tenía mucho hambre.

- ¡Oh, maldita sea. Déjame comer algo! - casi imploró la ráfaga de luz que ahora volvía a tener el tamaño de un pequeño punto y se movía de un lado a otro por la habitación sin escapar de la atenta mirada de la gata.

- No. Vete. - Sentenció Orejas antes de volver a clavarle sus colmillos y arañar con todas sus fuerzas a este ser primordial que debió de haber visto días mejores en la antigüedad. Mordió y arañó una y mil veces, durante tanto tiempo que al visitante le pareció una eternidad. Ya sabéis que no saben calcular bien el tiempo y pierden su noción con facilidad, pero que un gato te esté destrozando y haciendo jirones no ayuda a conservar la concentración. Ninguna otra puerta podía contemplarse como escapatoria, en todas ellas Orejas ocupaba el espacio y el tiempo haciendo que huir por ellas fuese inútil. Resignada, dirigió su vuelo hacia el único lugar que la gata le permitía. Mientras huía lanzó un pequeño pero largo alarido de protesta: “No pienso volver por aquí, eres muy desagradable”.

La puerta seguía conectando con ese lugar que no tenía buena pinta, así que Orejas se plantó delante de ella y esperó. Los gatos son buenos esperando, sobre todo cuando algo les ha fastidiado el día y no quieren llevarse más sorpresas. Se acurrucó, colocó sus patas delanteras y traseras debajo de su cuerpo y cerró los ojos, dejando uno entreabierto para asegurar la vigía durante el sueño. Si ese rayo de luz trataba de volver, ella estaría preparada.

Y entonces durmió un rato, el suficiente como para que al despertar (aunque no había dejado de vigilar en ningún momento) el lugar feo y con mala pinta ya no estuviese ahí. Todo parecía en orden, como lo había dejado la última vez que había dado una vuelta por sus dominios. Eso tranquilizó su corazón y animó a pensar que, por lo menos, durante el resto del día no recibiría más visitas o sorpresas.

Orejas ha vivido días muy importantes en su corta vida. Todos los días son importantes, algunos tienen grandes aventuras y otros solo son importantes porque hace lo que quiere y cuando quiere. No era la primera vez ni sería  la última que se enfrenta a un ser de estas características, pero la batalla de hoy había sido agotadora. Se acercó a su cuenco, comió un poco de su pienso y maldijo el haberse comido toda la comida húmeda de una tacada esa misma mañana. Como estaba cansada se acurrucó en su rincón secreto favorito y decidió esperar a que su humano llegase a casa. No saldría de inmediato a saludarle, dejaría pasar un tiempo, para que este no se acostumbre a recibir tantos mimos de primeras, aunque hoy le apetecía bastante verle.

Cuando volváis a casa de un día de trabajo y veáis que vuestro gato tarda en salir a recibiros, o sigue hecho una pequeña bola de pelo dormilona, dejadles tiempo. Es probable que el día haya sido bastante intenso para ellos. Tal vez haya estado mirando a las musarañas durante horas u os haya salvado de ser invadidos por una presencia primordial más antigua que el universo. Así son los gatos, y por eso hay que quererlos.

domingo, 19 de febrero de 2017

¡Voy a hacer Magia!

Gracias a Moore sé que la palabra crea y destruye Universos.

Con Gaiman aprendí que jamás debes decirle tu nombre a una criatura mágica.

Y Morrison me enseñó que la magia del verbo está al alcance de todos.

¡Voy a hacer Magia!

--

Escribí estas cuatro frases en julio del año pasado.
En cierta manera puedo decir que logré hacer algunos conjuros.
Sigo practicando.

sábado, 7 de marzo de 2015

Historias que no recuerdo

Estuve en este local un par de veces cuando me mudé a mi actual domicilio. Era una taberna de comida peruana. Un fin de semana probé su pollo broaster. Cerraron traspasando un tiempo después. Ahora es un bar de copas y comida cool. Lo lleva gente maja y joven. Ocasionalmente tomo algo en ese garito. Ahora estoy en la barra. Soy ese tipo que anota cosas en una libreta y cree llamar la atención de los más suspicaces, 'ahí, ese tipo, con una birra y una libreta'; delirios paranoicos. A lo mejor, (si pudieras tú, yo no lo haría) puedes pulsar fast forward, saltar unos años y poder verme de abuelo, sentado tal vez en un lugar parecido, o peor, quien sabe, e igual pose, contando historias que no recuerdo a personas que preferirían olvidar.

viernes, 27 de febrero de 2015

Y "un" Mahoma le dijo ...

La luz hacía tiempo que entraba por la ventana. Desde hace meses le cuesta levantarse temprano. Ha entrado en una mala dinámica, suma de muchas cosas. Preparó café y encendió el teléfono móvil. Un mensaje.

Un cuento.

Dice así:

Tío, he visto el vídeo arte de la performance publicitaria que se han montado los del ISIS y qué quieres que te diga; solo me dio por pensar en que 'un' Mahoma apareció por casa del barbas del mazo y le dijo "tienes muchas herramientas en el garaje. Vete con unos amiguetes a vaciarme el edificio, que tengo muchos falsos ídolos; ¡pero grábalo en vídeo to guapo!"

Son muy valientes al destruir una cultura que ya nadie puede defender. Que se atrevan con ese ídolo Bieber a ver si llegaban a tocarle; las Biebiers les arrancarían la cabeza a mordiscos.

Imaginando todo esto me he empezado a reir yo solo en el tren...


Soltó una enorme carcajada y notó entraba en la casa más luz de lo habitual.

martes, 24 de febrero de 2015

Tampoco quería morirse en ese mismo momento....

Apenas quedaban unas horas para que amaneciese.

Una pintada en su calle proclamaba INTIFADA SIRIA= DIGNIDAD
No entendía nada; y tampoco quería.

Tampoco quería morirse en ese mismo momento...

jueves, 19 de febrero de 2015

Soy un mediocre

Soy un mediocre.

A tus ojos puede que no.

Pero en verdad muchos me miran (y contemplan) como lo que este sistema me ha configurado: un mediocre.

No, claro que tú no lo piensas (o tal vez sí) pero si te hablasen de un desconocido en mis circunstancias actuales es probable que usases semejante epíteto.

No te (me) culpo; tal y como se ha dispuesto todo sobre el tablero parece que no quedan más opciones para encasillarme.

Esa es mi gran derrota.

Y su gran victoria.

Persigo un sueño. Un ideal. Pero me quedo solo.

El sentido común. La vida. La realidad. Parece que todo se configura de manera diferente a quien la relate.

Si no tienes tu hueco, si no has alcanzado las metas marcadas, si no obtienes reconocimiento, si careces de trabajo, si te falta esa ayuda, si te han denegado esa beca, si te han echado de tu casa, si te asfixias en deudas que no esperabas que jamás te cubriesen de semejante manera...  es fácil pensar que no te has esforzado, que no has sido excelente y, por supuesto, que no has hecho lo suficiente.

Dejo que otros sigan el camino de baldosas amarillas.

En verdad, en serio, creo que El Mago te espera al final de la aventura.

No te apenes. Hacia los lados veo camino.

Alguien estará ahí. Seguro.

Seguro que hay más mediocres a los lados del camino.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sex Food

Fuera de los lugares donde se sirve comida las parejas jóvenes llenas de energía y gónadas hinchadas
que se frotan a muerte y juntan sus lenguas para prender fuego en sus prendas íntimas
porque, más que molestarnos, lo que hacen es provocarnos la sensación de decrepitud inmediata,
de ausencia de vida,
de falta de sexo del cerdo mortal.

Click

miércoles, 8 de octubre de 2014

Porque te estás muriendo

Imagina que agonizas en la cama de un hospital. Tu marido no puede estar contigo, porque se encuentra apartado en espera de si muestra o no síntomas de la misma enfermad que has contraído.

Imagina que empiezan a decir que la causa de que te estés muriendo es culpa tuya.

Imagina que sacrifican a tu mascota como decisión técnica no basada en ningún parámetro más allá de no asumir un riesgo que ya se han saltado en varias ocasiones.

Y ahora acuérdate de las reformas laborales que han hecho, de los recortes que han perpetrado en sanidad y en educación, de cómo han aumentado los impuestos en temas como luz o IVA de una forma absolutamente salvaje y desproporcionada cargando contra los trabajadores y culpabilizándolos de todo por un sueldo de mierda.

Y te viene entonces a la cabeza el tema de los sobres, de los pagos en B, y de todos los miembros de ese partido repartidos en empresas que han medrado a base de negocios turbios...

Ahora imagina que no puedes hacer nada, ni siquiera explotar de rabia, porque te estás muriendo y ya no te quedan fuerzas para nada...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Así deben ser las cosas

Agotados desde primera hora de la mañana, muertos en vida, firma hora de entrada/ hora de salida/día de registro/ningún aviso nuevo.

Alguien no hace de forma correcta su trabajo y arruina en cascada el resto del día a una cantidad indeterminada -pero notable- de anónimos.

Miran a otro lado. Los alguien. Siempre cansados. Fatigados por alimentarse del pesar, la tristeza y la impotencia de los anónimos, de su drama, de sus números de registro y de sus problemas -creen con firmeza- que nunca tendrán.

[Alguien con preocupante sobrepeso exige que se encienda el aire acondicionado porque tiene calor. Debe de pesar sin problema mas de 120 kilos. Pensemos en el verdadero el problema]

Y los anónimos, sin fuerzas, gastan sus pocas fuerzas en maldecir a esos alguien.

Por encima, quienes no pierden tiempo en estos detalles. 
Más elevados, los otros, y ya en un plano inalcanzable, ellos.

A los otros y a ellos no les importan los alguien, los quienes, ni los anónimos.

Ellos, y por extensión los otros, están bien.

Y así deben ser las cosas.

miércoles, 19 de junio de 2013

Eres relleno del malo

Te ves sentado, solo, tomando algo en una terraza o en la barra de un bar.

Miras a la gente.

Estudias sus gestos, los interpretas ¿qué pasa por sus cabezas?

Te sientes como un personaje de un solo episodio, te lees como en la presentación de un asesino en un capítulo autoconclusivo de una serie de ficción. De esos personajes que son de relleno entre entregas, que no hacen avanzar la trama de la serie, si acaso, apoya alguno de los subargumentos de los protagonistas que tiran de los hilos maestros de la historia principal.

Pero tu papel se circunscribe a ese momento concreto de esa temporada.

Eres relleno del malo con duración estimada de cincuenta minutos más pausas publicitarias.

jueves, 13 de junio de 2013

Ciudadano [del nuevo mundo] Ejemplar: SÍSTOLE. DIÁSTOLE.

X mensajes nuevos
X llamadas
X te han dado un toque
a X personas les gusta tu publicación

[SÍSTOLE]

X comentarios nuevos
X han hecho +1
X solicitudes de juegos
X te han invitado a X
- Aceptar
- Comentar
- Desactivar notificaciones

[DIÁSTOLE]

X RTs
X favs
X mensajes en el buzón de voz
"A ver si nos vemos"
X menciones
- block
- block
- block & report

[SÍSTOLE]

X tiene tuits para ti
X seguidores nuevos
X unfollows
X recomendaciones de amistad
- enviar

[DIÁSTOLE]

Este episodio está repetido
[CAMBIA DE CANAL]
[CAMBIA DE CANAL]
[CAMBIA DE CANAL]
[suena la cafetera]

[SÍSTOLE]

Todo en orden

[DIÁSTOLE]


[repeat chorus]

[SONRÍE]
[SONRÍE]
[SONRÍE]

jueves, 18 de abril de 2013

Vida eterna

La vida eterna debe ser algo así como quedar congelado en el tiempo y en el espacio, como un perfil inactivo en redes sociales, una vez fallecido, esa diapositiva de lo que quisiste mostrar que eras, guardada en granjas de servidores activos, y por tanto, vivos.

miércoles, 18 de julio de 2012

Os toca dar la cara

Ahora que se calientan los ánimos, ahora que vemos que ha valido la pena mantener las brasas calientes.

Ahora no solo es el momento, sino que os toca dar la cara.

domingo, 10 de junio de 2012

Iluminados tocados con el apestoso estigma de la locura del idealismo

Vivo en un barrio burguesito cuna de modernez y gentrificado.

No he bajado a la cacerolada con mis compañeras de asamblea justo a las 22:00 y tampoco he ido a dos fiestas que se me habían solapado. He preferido quedarme comiéndome las noticias del rescate en casa. Y hacer que trabajo, que adelanto las cosas que tendría que haber entregado hace semanas.

Pero me es imposible concentrarme y a las 0:30 bajo a dar un paseo. Demasiados enlaces incendiarios en la red. Demasiada indignación entre mis conocidos y círculos de afinidad virtuales.

Cuando piso la calle recuerdo donde vivo. Sí, en un barrio burguesito cuna de modernez y gentrificado.

En la calle no sucede nada. Los cientos de bares de copas que han abierto en los últimos años y que saturan la noche de este céntrico barrio hacen que todo parezca absolutamente normal.

Vuelvo a sentirme marciano. Como hace año y unos días, en plena eclosión de las movilizaciones ciudadanas en la Puerta del Sol. Salía de aquel lugar y no pasaba absolutamente nada. Notabas personas inanes. Absoluta pobreza social. Necedad en extremos de irresponsabilidad alarmante.

En la calle la gente consume, calla y ríe.

Somos marcianos en Venus. Iluminados tocados con el apestoso estigma de la locura del idealismo.

Apenas importa, mañana toca otra cosa, procura no molestar, será lo mejor, dicen.

Para ti y para todas. Nos repiten.

viernes, 13 de abril de 2012

martes, 17 de enero de 2012

Sobrecualificado

-Está usted sobrecualificado para este puesto.

-Y usted la tiene pequeña y no folla, ¿verdad?

Gracias, Katangas

sábado, 10 de septiembre de 2011

SUSANA ERES PRECIOSA

Ahí sigue, ante la casa de mi abuela materna (pasados más de tres lustros) preciosa y zopenca, la declaración de HAMOR más entrañable que he visto nunca.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Síntomas

De algo. De todo (y de nada) Saber reconocer esos pensamientos y acciones; (como por ejemplo) pensar que serías feliz si una canción sonase una y otra vez. Un bucle. Sin descanso. Solo para ti.

lunes, 15 de agosto de 2011

A esas horas de la madrugada

Chak-chak-chak...

Ese sonido rítmico centraba toda su atención desde hacía un buen rato. ¿Qué podría haberse dejado encendido? ¿Qué cacharro había usado hoy que no apagó en su momento y que ahora le estaba dando la noche?

Chak-chak-chak...

Encendió las luces. El ruido procedía del cuarto de estar.

Chak-chak-chak...

Localizó rápido la procedencia del molesto sonido.Y ahora deseaba no haberse levantado de la cama. ¿Podría dormir pensando como ese juguete que se mueve con la luz del sol no dejaba de balancearse de un lado a otro a esas horas de la madrugada?.

Chak, chak, chak...

martes, 28 de septiembre de 2010

Becario/Currante/Precario.

Becario/Currante/Precario.

Creo que es lo único que tiene que sonar en vuestras cabezas para decidir qué hacer o no.

Becario/Currante/Precario. Te regalo mi dignidad, pisotéala,
PATRONAL.

Aquí tienes mi integridad, EMPLEADOR: viólame más.

No protesto. Sonrío. Miro hacia abajo.

Otro más.