sábado, 4 de junio de 2011

Piratas del Caribe: En mareas misteriosas

No es una secuela barata de cartón piedra de las que a veces nos casca Bruckheimer. Mantiene a los antagonistas carismáticos de la primera trilogía, sustituye a los chicos monos y guapos por otros dos rostros bonitos e igual de insustanciales y pone en juego a un malo malísimo extraído del imaginario colectivo actuando en un escenario que bebe de mil y una películas de aventuras de los años 80. No olvida que la propia serie es un chiste, por ello no deja de lado los excesos y situaciones hilarantes. Lo adereza todo con piratas zombificados y sirenas vampiro lanzadoras de telarañas junto a buques de guerra armados con lanzallamas. Todo esto animado por la textura musical efectiva de un Hans Zimmer, que se ha dedicado a pasar el talonario reciclando los jingles de los anteriores episodios. Lo de menos es el cambio de jefe de pista, que pasa de manos del efectivo Gore Verbinski al soporífero Rob Marshall.

4 comentarios:

Elisa McCausland dijo...

Nadie habla de Pene, snif!

Samu dijo...

¿tal vez porque da igual?

Es decir, no pega mal, funciona como actriz comparsa de superproducción usamericana. Como mil tías que podrían haber interpretado ese papel. Que tampoco pide mucho más, podría haberlo destrozado, pero lo salva, ok, ese es su aporte a la saga.
;)

Nachomon dijo...

Me ha molado ese retrato de los españoles en plan fanáticos supersticiosos, encima en una serie de peliculas que hace reales todos los mitos, resulta de lo más irónico.

Samu dijo...

Sospecho que el papel de la corona española está metido en las últimas fases de escritura de guión, en plan 'así resolvemos este hilo del argumento', porque lo que se dice "tener importancia en el desarrollo" solo lo tienen al final.

Es un puntazo la versión protestantismo Vs catolicismo del filme, si.

:D

mención aparte para el Jaenada. ;P